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miércoles, 16 de septiembre de 2015

Angels & Demons/ Ángeles & Demonios

El que peca y reza obtiene su indulgencia
By Manuel Antonio Velandia Mora
Pretende exacerbar el tránsito hacia las feminidades. El género y el cuerpo son construcciones identitaria o reclamos sexual-políticos, performances en los que la cotidianidad transgrede el “deber ser” para atreverse a estar siendo y haciendo una vivencia del género en la que la persona se asume autentica solamente en la medida en que se autoriza a estar siendo aquello que siempre ha querido de sí.
Este artista multidisciplinar retrata a personas a quienes aborda en la calle pero igualmente ha fotografiado a Barbies® transexuales, muñecas customizadas y exhibidas con permiso de Matel®, juguetes que ahora tienen pene, areolas y pezones y que en las imágenes se relacionan afectiva y emocionalmente con otras muñecas, por ejemplo, negras africanas, igualmente con pene.
Al respecto Velandia informa: Me interesa el respeto a la intimidad de las entrevistadas, ellas asumen que la gente no las va a respetar y mucho menos aceptar, por ello retrato muñecas; es una forma de evitar que el espectador poco experto en la diversidad de las sexualidades y el cuerpo puede verse afectado en su sensibilidad, pero esas imágenes develan fuertes historias de vida, el dolor de hacerse mujer luego de varias décadas de vivir en la masculinidad, historias de amor, de incomprensión, de rechazo social y el dolor de tener que pensarse enfermo mental para poder recibir tratamiento hormonal y ser operadas.
Angels & Demons/ Ángeles & Demonios es una serie de fotografías de las que el autor expuso siete en la  Exposición fotográfica retrospectiva SexLand “los territorios de la sexualidad”, obra desarrollada por el fotógrafo Manuel Antonio Velandia Mora, en Alicante, España, en la sala de El Sótano CoWorking del 22 de agosto al 27 de septiembre de 2015.

Transited identities/ identidades transitadas

Una serie en la que estudié el Transformismo (vestirse en femenino para realizar un espectáculo) como una forma de transitar en el género, volviéndolo parte primordial de un espectáculo. Las imágenes se realizaron en el momento en que un grupo de hombres se maquillan para caracterizarse como reconocidas mujeres cantantes.
Etoiles binaires Beautées by Manuel Antonio Velandia Mora
Transited identities/ identidades transitadas es una serie de fotografías de las que el autor expuso siete en la  Exposición fotográfica retrospectiva SexLand “los territorios de la sexualidad”, obra desarrollada por el fotógrafo Manuel Antonio Velandia Mora, en Alicante, España, en la sala de El Sótano CoWorking del 22 de agosto al 27 de septiembre de 2015.

Now you see me, now you don’t: Gender is a Toy/ Aunque no veas, aquí esToy

Transitar fue la clave de esta serie en la que realicé una intervención a Barbie® y otros muñecos como transgresión que les posibilita transitar en el género, el cuerpo y la orientación sexual y denunciando la patologización de las transexualidades y otros tránsitos identitarios.
No me mires así que siento pudor, by Manuel Antonio Velandia Mora
Now you see me, now you don’t: Gender is a Toy/ Aunque no veas, aquí esToy es una serie de fotografías de las que el autor expuso siete en la  Exposición fotográfica retrospectiva SexLand “los territorios de la sexualidad”, obra desarrollada por el fotógrafo Manuel Antonio Velandia Mora, en Alicante, España, en la sala de El Sótano CoWorking del 22 de agosto al 27 de septiembre de 2015.

Performance: “Amores difíciles, tiempos de chat”

Durante la apertura de la exposición SexLand Territorios de la Sexualidad, en la Sala El Sotano Coworking, desde antes que se iniciara el ingreso del público, el fotógrafo-performer Manuel Antonio Velandia Mora estaba frente al tocador siendo maquillado por la caracterizadora Rosa López Oliver, a partir de una idea de Lorena Yago, según la propuesta del artista para el performance Amores difíciles, tiempos de chat.
El trabajo fotográfico de Velandia que se presenta en la exposición retrospectiva SexLand “los territorios de la sexualidad”, se ha producido en torno al amplio espectro de la vivencia de las masculinidades, como un “Queer Photoethnography Study” al que el autor ha denominado “Transgressive Masculinities: The body represented and acted”, que se enmarca en la línea conceptual de la “Photoethnographic Researchers & Photoethnographies”.
Como parte de la apertura de la exposición Velandia presenta una performance en la que reflexiona sobre el proceso Cross-dressing; fruto de la unión de “cross” (cruzar, pasar, atravesar) con “dress” (vestido, ropa) esta practica consiste en el hecho de travestirse o adoptar la indumentaria propia del otro género en determinados momentos, generalmente de intimidad, por diversión o disfrute sexual y en este caso como una manera de reafirmar conceptualmente lo que el fotógrafo muestra en varias de las imágenes exhibidas en SexLand.
La performance se inicia con el artista vestido con albornos azul acompañada de chancletas del mismo tono, su cabello es igualmente azul. La maquilladora Rosa López Oliver rasura media cabeza del artista, durante este proceso el público va ingresando a la sala.
Los fotógrafos y video artistas presentes realizan imágenes de las trans-formación.
Rosa, procede a ocultar la ceja izquierda del artista y a construir una nueva cuyo arco recuerda las líneas de las cejas femeninas.
Con un pequeño compresor de color fucsia, la maquilladora usando un aerógrafo maquilla en versión femenina medio rostro de Velandia. El proceso se centra en uno de los ojos maquillándolo en tonos ahumados.
El fotógrafo, se incorpora de su silla, camina entre el público y actúa un pedazo de texto de la obra teatral de su autoría “Nunca nos dijimos mentiras”:
¿Sabes que sentí?
Y sabes que sentí
pero por un minuto solo,
por un minuto solo nada más
sentí que no era tú
que tú no eras yo
En un minuto solo descubrí
que hay algo en ti
que hace que no podamos ser.
En un minuto solo descubrí
que yo estaba en ti,
que tú estabas en mí,
que yo no era tú,
que tú no eras yo.
El proceso de maquillaje continúa, ahora la versión femenina del artista se acentúa y culmina con el maquillaje de medio rostro, de media boca.
Nuevamente camina entre los asistentes, luce unos enormes tacones de 17 centímetros, y con una vos fuerte, marcadamente masculina dice:
Ahora no me vengas a decir lo que me dicen todos, que en mi casa me mimaron y que por eso soy así, que siempre estuve pegada a las faldas de mi mami y que por eso soy así, pero que una tiene remedio y que lo mejor que hay es una mujer.
Yo les contesto: regio, de acuerdo si la mujer es lo mejor que hay, entonces ¡Yo quiero ser mujer!
Porque mi verdadero nombre es ¡Carmen! la de Bizet…
Jajajaj ¿si vieras la cara que ponen con lo de Carmen?
Una enorme y altisonante carcajada invade el espacio, una carcajada que lentamente se va transformando en mueca, en dolor…
El proceso de maquillaje continúa. Ahora su otro lado del rostro se acentúa masculino. Una perilla del mismo tono azul de su cabello esté creciendo, se va construyendo pelo a pelo. Es la respuesta de la maquilladora a una petición de la artista: ¿Puede usted ayudarme a ser más hombre?
Una vez culmina el proceso de maquillaje, el performer se incorpora de su asiento y dirigiéndose a todos y a ninguno en particular pregunta con un grito desgarrador ¿Qué significa ser hombre?
La pregunta se reitera en varias oportunidades.
Se acerca a una de las presentes y la interroga ¿es fácil ser mujer?
Gira sobre los enormes tacones y se dirige a uno de los espectadores, le pregunta ¿es fácil ser mujer?
Las respuestas se cruzan una y otra vez, para algunos ser hombre es fácil, para otros es difícil. Igual sucede con las respuestas de las mujeres. Pareciera que hay una gran contradicción entre las mismas mujeres, entre los mismos hombres, entre unas y otros…
Interroga a otra mujer ¿hombres y mujeres somos distintos?
Ella responde que sí. Que somos genéticamente diferentes.
Velandia o Carmen, no sabemos quién habla en ese momento, afirma. Nos parecemos a los chimpancés en algo más del 98% de nuestra información genética básica, un 1,5% nos separa del chimpancé, pero es mucho más pequeño aún aquello que genéticamente   nos diferencia a los hombres de las mujeres.
Nuevamente la interroga ¿además de lo genético hay algo que nos diferencie?
Culturalmente se nos asignan roles distintos, es su respuesta.
Carmen o Velandia, afirma:
Aun desde antes de nacer se inicia la preparación… culturalmente se nos hace masculinos o femeninos. No nacemos hombres o mujeres, nacemos machos, hembras o intersexuales y la sociedad nos hace hombres o mujeres, pero algunos, algunes, algunas, deciden romper con las ataduras del cuerpo y del género, deciden por sí mismos transitar, llegar al otro extremo o quedarse en cualquier punto de las infinitas posibilidades, haciendo de ese su destino.
Pero la sociedad, la cultura, nos niegan la posibilidad de construir nuestro querer ser, quieren obligarnos a vivir el deber ser. La iglesia nos declara pecadores; los equipos de salud nos declaran enfermos, hay que estar enfermo, ser un, una disforia del genero para recibir tratamiento hormonal o tener el derecho a reconstruir el cuerpo, para tener el que se desea, aquel con el que se desea estar siendo; la ley nos hace delincuentes, hasta el punto de que en más de 80 países se les castiga con la cárcel y en algunos de ellos incluso con la muerte.
Velandia o Carmen pregunta a todos y a ninguno mientras camina por la sala: ¿Tenemos el derecho a ser hombres, a ser mujeres a ser lo que queremos estar siendo?
Los interrogantes se repiten mientras el artista desaparece de la sala.
Unos minutos después regresa a la exposición, mientras el público departe bebiendo una copa de vino. Ahora está vestido en masculino pero su rostro aún sigue siendo mitad masculino, mitad femenino.
Al fin y al cabo todos tenemos algo de masculino, algo de femenino, algo de hombre y algo de mujer, todos amamos hombres y amamos mujeres.
Realizado en la  Exposición fotográfica retrospectiva SexLand “los territorios de la sexualidad”, obra desarrollada por el fotógrafo Manuel Antonio Velandia Mora, en Alicante, España, en la sala de El Sótano CoWorking del 22 de agosto al 27 de septiembre de 2015.